Una mujer ebria entró el domingo a una iglesia cristiana, escuchó el mensaje de salvación y nació de nuevo; fue convertida. Al día siguiente, uno de los líderes de la iglesia fue a visitar a su esposo y vio que era un mecánico muy inteligente, pero opuesto a la religión. Estaba disgustado por la conversión de su esposa y dijo que no tenía ninguna duda de que ella volvería pronto a su antigua vida. Seis meses después, este mismo hombre vino a ver al pastor, y con gran perplejidad en cuanto a su propia situación espiritual, Dijo: “He leído todos los libros sobre las evidencias del cristianismo y he podido resistir sus argumentos, pero en los últimos seis meses he tenido un libro abierto en mi hogar, en la persona de mi esposa, que no puedo refutar. He llegado a la conclusión de que yo debo estar en error, y que ha de haber un poder santo y divino que puede tomar a una mujer borracha y convertirla en una santa, encantadora, amable, paciente y piadosa mujer, como es ahora mi esposa”. Ciertamente los mejores libros sobre El cristianismo son las vidas transformadas de los hombres y mujeres que han nacido de nuevo y están en comunión con Cristo.
El término “nuevo nacimiento” o “nacido de Dios” refleja de cerca las palabras de Jesús en Juan 3:3 cuando le dijo a Nicodemo que debía ser "nacer de nuevo.” El nuevo nacimiento es un milagro y ocurre cuando creemos quién es Cristo; no sólo cuando creemos que existió, sino cuando creemos que él es Dios, que él vive, y que salva a todo aquel que se arrepiente de sus pecados, y le confiesa como Salvador y Señor.
Cuando creemos quién es Cristo y lo aceptamos como nuestro Salvador, nacemos de Dios. La Biblia dice en 1 Juan 5:1: ”Todo el que cree que Jesús es el Cristo (El Mesías, el Salvador), es nacido de Dios, y todos los que aman al Padre también aman a su Hijo". El milagro del nuevo nacimiento ocurre cuando creemos quién es Cristo.
Nicodemo respondió "¿Cómo puede nacer alguien siendo viejo?" La respuesta de Jesús fue aún más desconcertante. Jesús le dijo: “El viento sopla donde quiere. Escuchas su sonido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así sucede con todos los que nacen del Espíritu” ¿Por qué habló Jesús sobre el viento en relación a nacer de nuevo? La palabra griega para "viento" es “neuma”, la misma palabra usada para "espíritu". Cuando sopla el viento, no podemos verlo, pero vemos dónde ha estado. Las hojas de los árboles se mueven, las plantas se doblan y sentimos que el viento toca nuestros rostros. Sin embargo, nadie puede atraparlo o contenerlo. Cuando sopla el viento, cambia todo lo que toca. Así es con Dios el Espíritu Santo. El nacimiento espiritual es un acto de Dios revelándonos quién es Jesús. Cuando un pecador se arrepiente, le pide perdón, acepta el sacrificio de Cristo en la cruz y el triunfo en la resurrección y le entrega su vida, entonces nace de nuevo.
El milagro del nuevo nacimiento produce cambios definitivos en nosotros. Dios es invisible, pero igual que el viento, cada vez que se mueve produce cambios definitivos. Ni las palabras persuasivas, ni los acuerdos intelectuales, ni la ordenanza del bautismo, tienen el poder de hacer que alguien “nazca de Dios”. Solamente el Espíritu Santo puede realizar esa transformación en un corazón arrepentido (Marcos 1:15; Hechos 2:38).
Cuando nace un bebé, luego para parecerse a sus padres. En el mundo animal, un cachorro crece para parecerse a un perro; un ternero crece para parecerse a una vaca. En la raza humana, un bebé crece para parecerse a un humano adulto. Así es con los que hemos sido nacidos de Dios, crecemos para parecernos a nuestro Padre. Y cuando hubo un nuevo nacimiento hay una nueva persona: 2 Corintios 5:17 dice que, si alguien está en Cristo, es una "nueva criatura…” En Juan 3:16 Jesús dice que “el que en Él cree no perecerá, sino que tendrá vida eterna” esa la vida no es sólo un cambio de duración de tiempo, sino que, como dijo El Señor: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” (Juan 17:3). La vida eterna es ser de Jesucristo. La vida eterna es ser adoptado como hijo de Dios. La vida eterna es la verdadera vida: es ser una nueva persona nacida de Dios. Cuando nacemos en Cristo somos de la familia de Dios, somos coherederos con Cristo, Dios es nuestro Padre y crecemos para parecernos cada vez más a Él en nuestra manera de ser, pensar, hablar y actuar.
1 Juan 3:9 describe a una persona que ha nacido de Dios: “Nadie que haya nacido de Dios continuará pecando, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede seguir practicando el pecado porque ha nacido de Dios ”. Dios nuestro Padre es Santo, y quiere que sus hijos sean santos como Él (1 Pedro 1: 15–16). Cuando nacemos de Dios, tenemos un corazón nuevo, un corazón que quiere agradar a Dios (Ezequiel 36:26; 2 Corintios 5:9; Colosenses 1:10). Esto no se puede producir con buenas intenciones o por medio de grandes esfuerzos humanos. Es nuestro nuevo corazón el que produce que cambien nuestros deseos, nuestras metas y nuestra voluntad para conformarnos a la voluntad de Dios (Romanos 8:29; Filipenses 2:13).
A medida que un bebé crece se parece a los padres de quienes nació. Nosotros también crecemos para ser más como nuestro Padre celestial si verdaderamente hemos nacido de Dios (Filipenses 3:10; Romanos 6:1–2). Nuestra nueva naturaleza tiene reacciones, tendencias, actitudes y acciones diferentes a las de nuestra vieja naturaleza. ¿Ha notado usted esto en su vida? ¿Ha nacido de nuevo? ¿Es usted salvo? Si aún no lo es ¡Venga a Cristo ahora! Ríndase a Él. Pídale perdón de todo corazón.